domingo, 10 de agosto de 2014

Hola viejo.

Se me pasa por la cabeza esa canción de Enrique Iglesias que inicia "Hola viejo, dime cómo estás. Los años pasan y no hemos vuelto a hablar, y no quiero que te pienses que me he olvidado de ti". Esta canción puede estar fuera de contexto conmigo y la relación con mi viejo (al que yo cariñosamente le decía "daddy"), pero me parece que es una realidad de muchas personas viven con sus padres. Nos distanciamos.


Creo que por motivo del 3er aniversario de la muerte de mi padre me gustaría dejarles un consejo sobre la importancia de pasar tiempo con nuestros padres y una lista de cosas que me enseñó en vida, tal vez para inmortalizar en parte su pensamiento sencillo en la web.

Consejo

Mi mejor consejo (tal vez de una persona que no ha sabido manejar de la mejor forma sus relaciones interpersonales pero ha tratado de mejorar con el tiempo) es que nadie es perfecto, ni siquiera nuestros padres. Puede ser que cuando estemos pequeños los idealicemos y veamos un tipo de supehéroe o protector, vemos a alguien con la capacidad de cambiar nuestras vidas, pero cuando vamos creciendo y obteniendo razón de nuestro entorno también comenzamos a darnos cuenta que nuestros superhéroes no son tan perfectos como los idealizamos de pequeños.

Nuestros padres también cometieron errores, al igual que nosotros tienen sus inseguridades y por el hecho de que sea mucho mayores que nosotros no quiere decir que no se vayan a seguir equivocando, siempre se van a equivocar, ninguno de ellos nació sabiendo cómo ser un buen padre o persona, pero siempre (o por lo menos la mayor parte del tiempo, y si tenemos el mínimo de suerte) van a buscar la forma de reivindicarse contigo.

Creo que la mejor lección que les puedo dejar sobre cualquier padre o madre es que cuando los juzguemos los debemos juzgar como padres, no si fueron buenos hombres o mujeres, o si fueron buenos trabajadores, o buenos maridos o esposas, incluso no te corresponde juzgarlo si fueron buenos hijos o hermanos, te corresponde juzgar si ellos contigo fueron buenos padres, si en serio cumplieron contigo de todas las formas que un padre o madre debió cumplir, si te enseñó cosas básicas de la vida y si te amó. No siempre se puede ser bueno en todo.


Sus enseñanzas

Mi padre fue una de las personas más sencillas y fácil de complacer que pude conocer en toda mi vida, la mejor descripción de esto la puedo dar con una breve anécdota, el último cumpleaños que pasamos con él (dos semanas antes de su partida) le regalamos unas camisas y pantalones que quería, pero no habíamos encontrado como forrarlas así que fuimos a otro almacén y compramos una bolsa de regalos, la bolsa tenía una imagen de unos cachorros caminando. Cuando le dimos el regalo (como tradicionalmente lo hacíamos a las 12:01 de la noche) lo que a él más le gustó fue la bolsa, para él esa era la bolsa más bonita que en su vida le hubiesen podido dar, después se dio cuenta que adentro había la ropa que quería, guardó la ropa y colgó en un lugar visible la bolsa para verla cada vez que se levantaba.

Después de esta breve anécdota les dejo un top 15 de las mejores enseñanzas que me dejó mi daddy:

  1. "Para tener buenos amigos primero hay que ser un buen amigo". Creo que gracias a este consejo tengo los buenos amigos que tengo actualmente, no siempre he sido una gran amiga, lo admito, me he equivocado muchas veces, pero el ser humano está diseñado a evolucionar no involucionar.
  2. "Si puedes ahorrarte un problema ahorratelo". Algo que él nos enseñó porque lo aprendió a las malas, a veces sólo suspiraba y nos decía que ya sabe que nadie aprende por cabeza ajena pero si pudiésemos lo hiciéramos.
  3. "Cuando te la cagas sólo te queda admitirlo, asumirlo y decir "perdón, me la cagué"". Si me hubiesen dado un dólar por cada vez que escuché esto durante toda mi vida creo que tendría suficiente dinero para comprar un huevo de dragón.
  4. "De nada te sirve llorar a los muertos si en vida fuiste una mierda con ellos". Y esto tiene tanta lógica, porque aparentemente todo el mundo es bueno y "ay pobrecito" cuando se muere, pero nosotros qué hicimos por esa persona en vida, ¿lo tratamos bien?
  5. "Siempre hay alguien que necesita tus cosas más que tú". Esto era algo que escuchábamos muy seguido, en especial cuando algún compatriota de él (él era peruano) llegaba con cualquier problema y el se quitaba el reloj para que lo empeñara, o iba a su cuarto a buscarle ropa y zapatos que él decía que no le eran necesarios. 
  6. Los perros son como unos bebés. Siempre escuchaba esto o cualquier cosa parecida cada vez que dejaba algo mal puesto y los perros se lo comían y lo destruían... "pero si él es sólo un cachorrito" eran sus siguiente palabras mientras les sobaba la cabeza -cabe mencionar que después los regañaba-.
  7. Siempre abre tu casa a quien lo necesite, un puesto en la mesa para quien tenga hambre y un poco de tiempo para con quien quieras compartirlo. Creo que la simple enseñanza en sí lo dice todo, y creo que en gran parte la he llevado conmigo durante mi vida.
  8. "Hombre sólo es hombre en la cama, en todo lo demás es igual a la mujer". Desde que tengo uso de razón mi padre nos decía esto a mi hermana y a mi, no sé qué él estaba pensando al decirle esto a unas niñas que no tenían idea de la gran connotación de esta frase, pero de que me quedó me quedó, y es 100% cierta. Hasta el sol de hoy la repito.
  9. "Consiganse a hombre que las trate igual o mejor que yo, nunca menos". Mi padre era un hombre espléndido y detallista, todos los domingos (o por lo menos la mayoría) él nos llevaba -tanto a mi madre como a nosotras- el desayuno a la cama; a él le encantaba cocinar, en especial comida peruana (los mariscos eran su especialidad).
  10. "Todos los hombres somos una mierda". Esta era otra de sus facetas jajaja, entre las dos anteriores y esta de acá no sé qué concepto él esperaba que yo tuviese sobre el sexo masculino, pero creo que lo que él trataba de expresar que nadie es perfecto, pero siempre hay que buscar alguien que nos trate bien y nos merezca.
  11. "Si vas a hacer una fiesta hazla bien, aquí no jugamos a la comidita". Creo que cualquier amigo mío que haya conocido a mi papá puede corroborar esto, prácticamente él era quien organizaba mis fiestas y patrocinaba las borracheras en mi casa. Mi mamá sólo agachaba la cabeza y hacía sopita para después.
  12. "De nada me sirven tus 5.0, tus A's y diplomas si eres una mierda". De las frases que él decía y que más me han llegado, ¿para qué tanto títulos si no tienes trato de gente? ¿para qué tantos honores si no sabes como tratar a tu madre, padre, hermana, amigos, etc.?
  13. Está bien ser buena gente, pero que no te agarren de idiota. Algo que aprendí de él de tantas malas jugadas que le hacían, muchas veces se aprovecharon de su bondad y noble corazón.
  14. "Esta enfermedad es mental". Lo decía entre risas al referirse de su cáncer. El cáncer nunca fue obstáculo para seguir siendo la persona jovial que siempre fue. No voy a mentirles, él estuvo bastante mal por tres años, pero nunca dejó que su enfermedad lo definiera.
  15. "El mundo está construido a base de pequeños detalles". Su frase más célebre, y creo que gracias a ella es que valoro mucho más las cosas pequeñas que cualquier gran regalo, un detalle puede ser un saludo, una visita, una rosa, unas palabras de ánimos en el momento indicado, un beso, una buena película, un libro, un chiste... todas estas pequeñas cosas son detalles que nos alegran la vida.


Gracias por haber leído esta nota, es muy personal para mí, pero espero que alguna de las sencillas enseñanzas de mi padre les puedan servir para tener un nuevo enfoque de la vida.

Por:
R.B. Lescure

Posdata.: Hay dos cosa que me hubiese gustado hacer más con mi padre, son: haberme tomado más fotos con él y haberle demostrado más veces cuánto lo quería.

lunes, 4 de agosto de 2014

¿Cómo te sientes ahora, licenciada?

Ya pasaron casi dos meses desde que fue mi acto de graduación, ese acto protocolar que de seguro mucho tuvimos en nuestra cabeza el primer día que pisamos las aulas de la que iba a ser nuestra casa académica por los siguientes años - cuatro en mi caso-, teníamos grades expectativas y queríamos cambiar al mundo, o por lo menos esa era yo, y me atrevo a decir que todavía queda mucho de eso en mí, sólo que ya con una visión un poco más clara y cruda de cómo funciona al mundo, y sabiendo que lastimosamente los utópicos y los soñadores de un mundo mejor somos tachados en ocasiones como lunáticos y personas que luchan por causas que no tienen sentido lucha porque eso nadie lo va a cambiar -me alegra saber que personajes como Martin Luther King y Nelson Mandela sí creyeron en sí mismos, y son muestra que la utopía sí existe-.


Tal vez algo que tengo mucho que agradecer es a una Corina de 17 años que no quería entrar a la Universidad y pretendía irse de misiones, que quería formar parte de un cuerpo de paz y tenía como un ejemplo mártir a la Madre Teresa Calcula - una gran mujer con un gran corazón sin lugar a dudas-, esa Corina dejó una carta, o por lo menos vestigio de lo que quería hacer y de lo que pretendía a la hora que por fin tomó la decisión de estudiar Derecho y Ciencias Políticas en su país, y, cabe resaltar, en la Universidad donde su madre también se había titulado. Esa niña pensaba que tal vez estudiando muy duro podría ayudar a todos aquellos que la necesitaran, esa niña pensaba que el campo de batalla del mundo real podría esperarla a que ella estuviese preparada para enfrentarlo, y que tal vez con ese pedazo de papel en su mano podría cambiar la vida de alguien, esa niña sólo quería dar un poco de amor al mundo y soñaba en cambiar la forma en que se ve la profesión que había escogido, y se pareciera más a la "carrera del amor" que ella tanto soñaba.

Cuando entras en la Universidad comienzas a ver los primeros vestigios de cómo funciona el mundo, y en los primeros años te llenas de entusiasmo al darte cuenta que hay otras personas que tienen ese ímpetu de cambiar las cosas, pero te decepcionas un poco cuando te percatas que muchos no quieren cambiar al mundo, simplemente quieren decir que trataron de hacerlo y no lo consiguieron, y los pocos que aún tenían ese espíritu se contagiaron de la enfermedad de "vivir en el mundo real", llega la "fiebre del dinero" y el "estoy ocupad@", el cual sólo es el inicio de estar apegado a la rutina de un sistema que nos absorbe con la imagen de libertad.

Hice cuatro años de carrera, en los cuales estuve involucrada en actividades extracurriculares a toda la distancia -en unos momentos más que otros-, participé de eventos y actividades independientes de la Universidad, logré viajar, trabajé para ganar experiencia profesional durante la mayor parte de mi formación como futura licenciada, y, lo más importante, seguí escribiendo para no olvidar quién era, para no olvidar los sueños y metas que nos trazamos cuando empezamos algo, y a pesar tuve mis momentos en que se me olvidó mi norte.

Es extremadamente curioso cómo cambia nuestra mentalidad, cómo vamos mutando hasta convertirnos en el ser que vamos a ser el resto de nuestras vida, y en especial me parece curioso cómo en ciertos aspecto eramos mucho más sabios y ambiciosos sobre nuestras vidas y el lugar que queríamos ocupar en el mundo cuando eramos mucho más jóvenes. Es muy fácil corromper nuestro ser ante la presión social de ambicionar por un mejor auto o casa, y -sin lugar a dudas, la peor de todas- nos empezamos a creer que el decir que tenemos una rutina super aburrida en un trabajo estable, en el cual pasas parte de tu tiempo enojado en el tráfico o mortificado por estrés, nos da cierto rango social y superioridad irónica, sencillamente porque tener un trabajo en una oficina es algo "bueno" socialmente.


Recuerdo la mañana del día de mi graduación, las redes sociales estaban inundadas de fotos y agradecimientos, con palabras de "lo logré", "por fin", etc., pero yo sólo pensaba "está bien, es un logro, y la verdad es que también voy a subir una foto a redes sociales para poder recordar el momento (y porque sé que las fotos de graduación siempre tienen muchos likes), pero en teoría ¿no era nuestra responsabilidad terminar la Universidad? En especial para aquellos que sus padres eran los que hacían el esfuerzo de pagarla y habían decidido previamente que era esa carrera la que querían".

Estaba contenta, pero no feliz, todo me parecía tan protocolar, en momentos me sentía vacía, pero no porque no sintiera que no mereciera mi diploma o porque estuviera inconforme con la formación que había recibido, sino porque no lo sentía como el gran acontecimiento en mi vida que me iba a cambiar, tal vez en algún momento pensé que tener un diploma en mano me definiría, pero desde hace mucho tiempo me había dado cuenta que no. Un papel no define quien eres, pero la sociedad te lo pide como referencia para poder hacer lo que sea, incluso si lo quieres hacer de buena voluntad, y gratis, te piden un banal pedazo de papel que no refleja la verdadera persona que eres, tus verdaderos conocimientos y tus intensiones en este mundo.

Entonces, dime, Corina de 22, casi 23 años, ya eres licenciada, ¿cómo te sientes?

Me siento como en una interrogante, en un "¿Esto era todo? ¿Para esto estudiamos? ¿A quién estoy salvando con lo que estoy haciendo? No he salvado nada, es más, nos seguimos perdiendo cada vez más". Tal vez soy yo la que se encuentra en una crisis existencial, pero sencillamente no le encuentro sentido estar esperando marcar un check list de cosas predeterminadas por el "status quo" y la sociedad monótonamente infeliz, y que yo no he decidido que deba hacer para tener una vida plena y feliz.


Digo "quiero, quiero, quiero", lo digo y escucho tan seguido, al igual de seguido que veo nuestras ilusiones y sueños juveniles morir en la esquina de seguir el orden social.

Siento que este post se me ha salido de las manos y que estoy viviendo una revolución interna que no me deja condensar ideas... Esta historia continuará.

Por:
R. B. Lescure

lunes, 21 de julio de 2014

Volverán las oscuras golondrinas - Gustavo Adolfo Bécquer

Creo que este es uno de los poemas que demuestran con más fuerza lo que un gran amor nos puede dejar. 

El poema de Bécquer deja claro que después que se vive un gran amor (y cabe aclarar que cero modestia de su parte al referirse que él es ese gran amor en la vida de la dama a la que dedica los versos) es imposible olvidarle, porque aunque se crea que se ha vuelto ama, aunque se crea que la ilusión del amor romántico vuelva no será real, porque el verdadero amor sólo se vive una vez y con nadie más que él la vivirá.


Volverán las oscuras golondrinas 
en tu balcón sus nidos a colgar, 
y otra vez con el ala a sus cristales, jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar; 

aquellas que aprendieron nuestros nombres, 
esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas 
de tu jardín las tapias a escalar, 
y otra vez a la tarde, aun mas hermosas, 
sus flores abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío, 
cuyas gotas mirábamos temblar 
y caer, como lágrimas del día... 
esas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos 
las palabras ardientes a sonar; 
 tu corazón, de su profundo sueño 
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas 
como se adora a Dios ante su altar, 
como yo te he querido... desengáñate, 
¡así no te querrán! 


Por:
R. B. Lescure

miércoles, 9 de julio de 2014

Ser "Open Mind"

Últimamente escucho mucho eso de ser "open mind" (ser "mente abierta" en español) y ese nuevo estigma social en el que debes aceptarlo todo, hacerlo todo y experimentarlo todo porque sino lo haces eres un "mente cerrada" y estás a un paso de haber sido criado en el siglo XIX.

En lo personal me parece tonto, e incluso me parece falta de criterio tener que aceptar todo porque esa es la "moda" o por pertenecer a cierto grupo de amigos.

¿Dónde quedó la libertad de escoger? ¿Dónde quedó el criterio? ¿Dónde está nuestra cordura y discernimiento? ¿A dónde va la individualidad y diversidad?... ¿Qué sentido tiene estar vivo y decir que somos diferentes si ahora todos tienen que ser "open mind"? ¿A caso no puedo tener una opinión diferente?

Quiero aclarar que no todas las personas que conozco son así, pero últimamente me he topado con muchas de este estilo. En lo personal, para mí ser "open mind" no quiere decir aceptar toda idea o pensamiento de "new age" que llegue a nuestras manos, sino que debemos escucharlo con atención y hacernos un sin número de preguntas para poder aceptarlo, para saber si realmente quiero aceptar algo nuevo a mi vida, y si no lo quieres aceptar sólo tienes que crear tu criterio al respecto.

Creo que se ha prostituido de mala forma eso de ser "open mind". El hecho que (a continuación pondré ejemplos tangibles y mis disculpas a aquellos que no estén de acuerdo o se sientan aludidos) consumas drogas no te hace "open mind", que tengas amigos o seas homosexual no te hace "open mind", que estés a favor del aborto, del alquiler de vientres o de la fecundación artificial no te hace "open mind", que estés de acuerdo con practicar el amor libre no te hace "open mind". Al igual que el ser un puritano casto no te hace un "mente cerrada", que te encuentres en contra del matrimonio homosexual no te hace un "mente cerrada", que estés en contra de la experimentación genética, los anticonceptivos o la eutanasia no te hace un "mente cerrada", y tampoco el que digas ser monógamo por naturaleza te hace un "mente cerrada".

Creo que lo que realmente nos puede hacer quedar como "open mind" o "mentes cerrada" son nuestras actitudes y evasiones a querer escuchar opiniones diferentes a la de nosotros. No estoy diciendo en ningún momento que si no estamos de acuerdo con un tema no expongamos nuestro desacuerdo (todos tenemos el derecho a la libertad de expresión, y ese derecho incluye hasta decir lo contrario de lo que los demás piensan - no hay derecho a la libre expresión sin el libre pensamiento-), sino que al escuchar una opinión que es diferente a la nuestra debemos escucharla por muy en desacuerdo que estemos y debatirla de la forma más cuerda posible.

Tengo amigos con los que pienso totalmente diferente, pero somos amigos porque podemos discutir nuestros puntos de vistas sin tener que llegar a un acuerdo, y hay una retroalimentación de conocimientos extraordinarios, y esta, justamente esta, es la clave para vivir en armonía.

La clave de ser "open mind" no es ser abierto a aceptar todo lo nuevo, sino ser capaz de escuchar las opiniones diferentes y comprender que toda persona tiene el derecho de pensar y actuar de diferentes formas, inclusive si nosotros consideramos que esas formas son totalmente disparatadas.

En fin, creo que lo único que quiero decir es que vivamos y dejemos de vivir, escuchemos y veamos con ese par de oídos y ojos que Dios nos dio, pero eso no te quita el derecho de opinar cómo tú piensas cuál es la verdadera forma de hacer las cosas, después de todo tenemos un cerebro para pensar, un par de manos para escribir y una voz para hablar.

Por:
R. B. Lescure

miércoles, 4 de junio de 2014

Hoy quiero recordar cuánto te amé

A continuación les dejo un poema escrito por mi persona.

En el vídeo me podrán escuchar recitándolo, y abajo les dejo la letra para que puedan leerlo o copiarlo (citándome, claramente).



Hoy quiero recordar cuánto te amé. 
No lo haré otro día,
porque tal vez ese día mis palabras carezcan de sentido,
lo haré ahora porque sé que puedo recoger en un suspiro este amor que caló bien adentro.


No me preocupo por el futuro,
porque sé,
si todo se sale bien, algún día podré amar a alguien más.

¿Pero hoy?
Hoy quiero recordar cuánto te amé,
tal vez mañana sea tarde para decirlo.
Hoy estoy más que segura que todo fue cierto,
aunque no me robaras un beso en el cine o me tomaras de la mano en el centro.

Hoy quiero recordar cuanto te amé....
quiero recordar lo nuestro,
no porque ya no te quiera,
sino porque siento que si pasa un día más
no podré describir la fuerza con la que todavía hoy penetras mi pensamiento.

Creo que no quiero decirte cuanto te amé, porque aún hay algo en mi que te ama,
y esa pequeña parte confiesa que aún te piensa y siente en mis noche más vacías.

Sé que hay momentos que mi pensamiento te anhela,
en esos pequeños momentos de angustia,
o ese breve susurro al oído que gritaba "te quiero".

Hoy quiero recordar cuanto te amé,
aunque en momentos solía amarte con rabia y odio,
pero ¿sabes?
te amaba…
Te amaba con locura desesperada y arrolladora.
Te amaba porque sí,
yo simplemente te amaba a mi manera,
un poco torcida tal vez, pero era amor de todas formas.

Recuerdo claras tus palabras,
me decías "te amo" mientras yo quedaba muda del miedo,
lo recuerdo.

Tus palabras eran creíbles,
al igual de mi ilusión por creer que las mismas eran ciertas
... ¿y tu enojo?,
me sonrojaba
porque nunca pude decirte de frente cuánto te amaba.

No te cansabas de repetirme lo mucho que me necesitabas,
lo mucho que me querías
y lo importante que era yo para tu vida.
Sin embargo, eran palabras vacías.
Con tus actos me destrozabas,
y cada vez que estaba contigo sentía que algo dentro de mi moría.
Pero a mi no me importaba,
hacía como si no me diese cuenta,
a pesar de esto te amaba con locura, estaba ciega...
ciega de amor por ti.

Hoy quiero recordar cuánto te amé,
porque aún sigo sin comprender cómo es posible amar quien te hiere en tantas formas posibles.
Sigo sin entender cómo el tiempo demora en sanar las heridas,
cómo es posible que verte un instante,
y ¡"zaz"! (chasquido con los dedos)
cambie el sentido de mi vida por completo.

Está bien,
lo confieso,
desde que no nos vemos no he sido una santa,
cambié por mí bien.
Ahora me siento un poco fría y dura,
no dejo que nadie atraviese mi coraza,
he besado otros labios… bueno,
muchos labios, pero sólo por olvidarte.

¿Y sabes? Creo que por fin lo estoy logrando.

Pero ¿hoy?
Hoy quería recordar cuánto te amé,
porque mañana tal vez no podré hacerlo.
Porque tal vez mañana sea el día en que seas sólo un lindo recuerdo,
pero hoy,
mientras aún te sienta en mi corazón,
quiero aprovechar y decirte que lo nuestro no fue mentira,
y que te amé aunque nunca supe decirlo.


Por:
R. B. Lescure

domingo, 1 de junio de 2014

¿Y tú, cuánto cuestas?

Ya sé que publicar este artículo en el blog puede ser algo desactualizado, especialmente tomando en cuenta dos cuestiones, la primera que el mismo fue publicado originalmente el 30 de enero de este año en el diario La Prensa, y en segundo lugar porque las elecciones ya acabaron.

Pero, bueno, este es mi blog, y me dijeron que lo mejor que podía hacer es ir publicando aquí todos los artículos que se me publicaban en otras páginas o lugares como algún tipo de "back up" virtual. So, here I go...
Nuestro país se encuentra en proceso de elecciones; época en que se promete hacer “grandezas” y solucionar todos los problemas en cinco años. Nos encontramos bombardeados de la publicidad política agresiva, que no nos permite ver con claridad cuáles son las propuestas viables que tenemos, su rentabilidad y cuánto costarán a largo plazo.

Vivimos en una sociedad en que la mayoría piensa en votar por quien me resuelva más rápido, el que me dará más subsidios o me regala más cosas durante su campaña política y, posteriormente, en su posible gobierno. 
No nos damos cuenta de que la mayoría de las campañas políticas tiene como objetivo darnos el pescado, en vez de enseñarnos a pescar; tratan de comprarnos y nosotros dejamos que lo hagan. 
El país está acostumbrado a un Estado paternalista que le regala todo cuando llora; pero también es un Estado que se aprovecha de ellos, al endeudarnos a través de grandes préstamos dirigidos a un exceso de obras en corto tiempo, y lo peor es que no se dice nada, porque el pueblo está feliz ante los subsidios que les “regalan”. 
Estamos creando un sistema insostenible, en el que se ceba a la población a través de regalos y se le vende la idea de que entre más cosas le den, tendrá mejor calidad vida. Esto es una seria equivocación, la verdadera calidad de vida se mide a través de índices de educación, salud, seguridad y justicia que, realmente, reflejan que el desarrollo llega integralmente a todo el país.
Panamá se encuentra dentro de los primeros 20 países del mundo con peor distribución de las riquezas, y en los primeros 10 de la región. Nuestro país vive en carne propia la regla 90/10 (90% de las riquezas para el 10% de población), pero pareciera que no nos diéramos cuenta de ello. 
¿Acaso nuestro voto vale un jamón o pavo regalado? ¿Es viable la existencia de una beca universal que no incentiva a los estudiantes a ser mejores? ¿De qué nos vale un aumento de salario mínimo cuando la canasta básica está por los cielos y no se siente el impacto en nuestros bolsillos? ¿Para qué tantos proyectos de infraestructuras, cuando no podemos salir a las calles por la falta de seguridad? ¿Es justo que se gasten millones del presupuesto estatal en carnavales, mientras hay epidemias que hacen peligrar nuestra salud? 
Por último pregunto: ¿Tú cuestas esto? Pensemos a futuro y elijamos a consciencia en las próximas elecciones. Nuestro voto no se compra.

Originalmente publicado en: http://www.prensa.com/impreso/opinion/%C2%BFy-tu-cuanto-cuestas-corina-elsa-rueda-borrero/268214

Por:
R. B. Lescure

martes, 27 de mayo de 2014

Un poco de poesía

En las últimas semanas he estado llevando a cabo un proyecto que quiero continuar, y que espero contar con el apoyo de todos.

Para mi no es nada nuevo estar haciendo esto, llevo casi toda mi vida amando la poesía, fue un gusto que me dejo mi abuela, de hobby me he aprendido poemas y fragmentos cientos de veces, los he repetido en mi cabeza y dicho a una que otro amigo que desee escucharlos, pero empezar a hacer por una vía que puede llegar a más personas me resulta emocionante, es compartir lo que más he amado siempre, es compartir un pasión, y cuando hablamos de pasiones es porque hablamos de algo serio.

El proyecto es bastante joven quiero recalcar, pero eso no quita lo emocionante que es para mí y que el ímpetu que tengo para continuarlo es aún mayor. 

Tengo desde clásicos como el Poema 20 de Pablo Neruda, ¿quién nunca ha escuchado la famosa frase "es tan corto el amor y tan largo el olvido"? Y pasa los conocedores quién nunca ha suspirado con un "Puedo escribir los verso más tristes esta noche"... Sencillamente hermoso que aún perduren estas palabras y nos haga delirar de romanticismo.


Como buena panameña que soy no puede faltar exaltar lo nacional, tal como el poema de Demetrio Herrera Sevillano, "Tú siempre dices sí", que más que un llamado de atención es un reproche ante el conformismo del panameño. Este poema nos hace reflexionar sobre cómo nos quedamos callados cuando nos están pisoteando, por qué no reclamamos y lo que es peor, por qué lo aceptamos.


Cómo algo adicional, y ya bastante personal estaré publicando una que otra vez poemas de mi autoría, hacer esto me está dando algo de valor de dar a conocer lo que escribo. Este poema realmente no tiene nombre, está entre una serie de poemas de amor y desamor de mi autoría, pero si tuviera que ponerle un nombre le diría "Hoy quiero recordad cuanto te amé" por la cantidad de veces que se repite la frase en el poema. 


Este último poema trata de poder sentir todo lo que sentiste con una persona una última vez antes de dejarlo ir, trata de volver a empezar, trata de liberarte y sacar todo eso que te mantuvo encerrada por tanto tiempo.

Alrededor de todo el post he hablado sobre lo mucho que me gusta la poesía, pero creo que poder definir qué ha sido la poesía en mi vida es un poco difícil. Para mí ha sido una forma de desahogo, una forma de expresa lo que no se puede decir, mi forma de gritar, llorar, sufrir... mi forma de suspirar, ilusionarse, enamorarme y desenamorarme, ha sido mi forma especial de definir quién soy.



Por:
R. B. Lescure